Marie Langer

Marie Langer: Un Pensamiento que Cruza Fronteras

c89e6d790fe5bd9934515b2560064b6f--marie“No he sido ni tan consecuente ni tan heroica; por eso sigo aquí”.

Marie Langer.

Memoria, Historia y Diálogo Psicoanalítico, 1983

La vida de Marie Langer está plagada de contradicciones aparentes, a la vez que encierra una inquebrantable ideología que combina tradicionalismo y rebelión. Estos aspectos convierten a Marie Langer en un personaje fascinante, misterioso, inquietante. Quizás se pueda definir su celebridad en un modo elegante de conducirse, en un lado y en otro, traspasando los límites de su tiempo.

Marie Lisbeth Glas Hauser manifestaba tener desde pequeña muy claro sus dos desventajas: ser mujer y ser judía. Sin embargo, Marie Langer fue una mujer que supo atravesar las barreras de aquellos moldes biológicos y sociales, para llegar a convertirse en uno de los grandes exponentes del psicoanálisis en Latinoamérica. Cuestionadora por naturaleza de lo instaurado, irá rompiendo a lo largo de su vida con varios de los preceptos establecidos; y esto no sólo en lo que concierne a cómo debe ser una dama de su tiempo, sino también en lo que atañe a la hora de desempeñar el oficio de psicoanalista.

Quizás se pueda pensar que el pertenecer a una familia de la alta burguesía austríaca, combinado con una elección contrapuesta a lo convencional como era estudiar en un Realgymnasium1, han configurado un pensamiento crítico capaz de romper con una “visión académica” y con el “sentido común”. Pensamiento que irá cruzando fronteras no sólo geográficas sino también ideológicas y cronológicas, dejándonos un importante legado que subsistirá en el tiempo.

Corría el año 1935 cuando Marie Langer se recibe de médica en su Austria natal. En ese mismo año, se ve enfrentada a la imposibilidad de ejercer como médica, puesto que el fascismo sostenía tal prohibición. En un intento de continuar su formación médica, concurre a la sala de mujeres de la cátedra de psiquiatría, encontrándose allí como jefe al médico y psicoanalista Heinz Hartmann. A partir de este momento volcará su interés en el campo de la salud mental, y para entender mejor a los pacientes psicóticos y a sus propias contradicciones internas, decidirá comenzar a psicoanalizarse. El mismo Hartmann, le recomienda que busque a Richard Sterba, reconocido médico quien posteriormente pasaría a formar parte de la Asociación Psicoanalítica de Viena.

Para aquellos que no estén muy familiarizados con el mundo psicoanalítico, les cuento que la Asociación Psicoanalítica de Viena es una entidad constituida por el propio Sigmund Freud hacia el año 1908. Surge como un intento de formalizar las conocidas “Reuniones de los Miércoles”, donde un grupo de simpatizantes (médicos y no médicos) acudían al apartamento de Freud interesados en discutir y aprehender la técnica psicoanalítica. Es esta la célula precursora de la investigación psicoanalítica, dando paso más tarde y para ser precisos en año 1910 a la Asociación Psicoanalítica Internacional, fundada en el congreso de Núremberg por S. Freud, Sándor Ferenczi y otros colaboradores. La principal labor de la institución es la de enseñar la práctica del psicoanálisis, de modo tal que todos aquellos interesados en formarse pudieran seguir cierta preparación a niveles teóricos y atravesando también la experiencia del propio análisis o “Análisis Didáctico”, un pilar fundamental para luego poder psicoanalizar a otros.

La Internacional de Psicoanálisis, se convierte en el principal órgano regulatorio y de acreditación para el psicoanálisis en el mundo, agrupando a diversas asociaciones locales entre las cuales se encontraba aquella a la que Marie Langer acudirá de la mano de Sterba, con la intención de sumergirse en el psicoanálisis. Allí se entrevistaría con Anna Freud, hija de Sigmund Freud, quien la admitiría en la entidad donde permaneció cerca de un año.

Al arribar a Uruguay Marie había cumplido los 30 años, dejaba atrás las Brigadas Internacionales junto a su marido Max para aventurarse en América del Sur. Como en el nuevo país no podían ejercer la medicina, Max se ganaba la vida trabajando en una fábrica textil mientras que Marie cocinaba para otros exiliados. Estas eran labores que les permitían ir sobreviviendo, aunque en condiciones muy precarias. Años más tarde, sus padres y su hermana se le unirían en Montevideo después de ser desterrados por el nazismo.

Luego de 4 años de vida uruguaya, donde prácticamente su pasado como psicoanalista había quedado sepultado, es convocada por un obrero portuario para dar una conferencia sobre “Psicoanálisis y Marxismo” en un evento que recaudaba fondos para la Comisión de Solidaridad con la República Española. Marie, un modelo de solidaridad, aceptó y fue así como se acercó nuevamente a su antigua profesión. En este año además, el cierre de la fábrica donde Max trabajaba llevaría al matrimonio y a sus hijos a trasladarse a la Argentina en busca de empleo. El destino elegido fue la ciudad de Buenos Aires.

Siempre me ha resultado curioso el hecho de que el psicoanálisis fuera más común y tuviera más acogida en Argentina y en Francia que en cualquier otro país del mundo. Pero si tomamos la historia, en este tiempo en el que Marie Langer aterriza en Buenos Aires ya se estaba gestando un marco social y cultural que atravesaba grandes cambios y que estaban transformando poco a poco a Buenos Aires en una ciudad moderna, que recibía intelectuales de todo el mundo. Uno de los más destacados fue Ortega y Gasset, quien junto con sus compatriotas los psiquiatras Ángel Garma y Celes Cárcamo, contribuyó a difundir el psicoanálisis en Argentina.

Se puede pensar que el paulatino interés por el psicoanálisis estaba vinculado a estos cambios que se vivían en el país, los que crearon las condiciones para que el discurso psicoanalítico fuera acogido con gran comodidad. No hay que perder de vista que ya desde la década del 20, el país estaba bajo la afluencia de inmigrantes europeos, lo que producía a su vez una rápida expansión del sistema educativo, llevando a una marcada disminución en las tasas de analfabetismo, las cuales se comparaban en los años 30 a la de algunos países de Europa. (Plotkin, M. Freud en las Pampas. 2003)

Por su parte, en el terreno específico de la salud mental, también se producían importantes modificaciones. Desde fines del siglo pasado se venía gestando un movimiento que producía poco a poco un deslizamiento desde la institución manicomial que aísla y castiga la locura, a las consultas ambulatorias del enfermo mental; que buscan escuchar al loco para comprender y tratar su padecimiento. Con todo, se produjo una fuerte revisión conceptual y metodológica donde aparece un marcado interés por la psicoterapia. (Balán, J. Cuéntame tu Vida, Una Biografía Colectiva del Psicoanálisis Argentino. 1991)

De este modo, el psicoanálisis era un discurso que no se limitaba a los ámbitos científicos, sino que empezó a circular en revistas de difusión popular como “El Hogar y la Moda”, siendo también un tema común en periódicos locales como “Jornada” o “Crítica” que escribían columnas donde las amas de casa podían contactar con algunos conceptos psicoanalíticos y con lo que era el inconsciente. El psicoanálisis atraía entonces porque era nuevo y porque rompía todo tradicionalismo. Freud era leído como gran pensador del siglo.

Cuando a mediados del año 1942 Marie Langer se asentó en Buenos Aires, se contactó por medio de Ángel Garma con el círculo psicoanalítico porteño que desde hacía tiempo nucleaba a varios intelectuales cautivados por el discurso psicoanalítico y que se disponían a crear la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), filiar de la Internacional de Psicoanálisis.

Marie fue muy bien recibida en este ambiente, puesto que contaba con antecedentes que aun siendo mínimos la situaban en una posición aventajada respecto del resto. Langer unió así su destino a esta comunidad que se despertaba, encontrando en el psicoanálisis un refugio frente a las cuantiosas pérdidas producidas años antes por las guerras.

La APA (Asociación Psicoanalítica Argentina) se crea según reza en su acta inaugural el día 15 de Diciembre de 1942 bajo la firma de 6 fundadores: Ángel Garma, Celes Cárcamo, Ferrari Hardoy, Enrique Pichón Rivière, Arnaldo Rascovsky y Marie Langer. Todos ellos eran inmigrantes o hijos de inmigrantes. Marie era la más joven del grupo y la única mujer, tenía por entonces 32 años. Marie ocupó un lugar importante dentro de la APA como representante de una “visión femenina del psicoanálisis”, incorporando los aportes de la escuela inglesa de Melanie Klein que le resultaban imprescindibles para profundizar en la psicología de la mujer y en la sexualidad femenina, temas en los que fue verdaderamente pionera.

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Medio: Enrique Pichon Rivière, Marie Langer, Arnold Rascovsky, Angel Garma, Eduardo Krapf, entre otros.

La APA creció rápidamente y en los años 50 gozaba de un prestigio que la llevó a conquistar el ámbito universitario, donde sus miembros daban clases de psicoanálisis. El número de asociados había aumentando considerablemente, lo que favoreció que la entidad tomara una estructura piramidal, siguiendo el estándar de la Internacional de Psicoanálisis. De este modo, la formación tenía un costo muy elevado que no cualquiera podía cubrir; y a una persona con la sensibilidad social de Marie, esos eran aspectos con los cuales no terminaba de estar de acuerdo.

Luego de casi 30 años de arduo trabajo, se produce una crisis institucional a nivel de la Asociación Psicoanalítica Internacional, producto de ciertas preocupaciones y disidencias que ya se venían gestando desde años anteriores. Un colectivo de psicoanalista se movilizaba alrededor de todo el mundo formando un grupo aparte: Plataforma Internacional, el que cuestionaba el carácter elitista y verticalista que había tomado la Asociación Internacional, remarcando que se había convertido en una institución cerrada que se alejaba de la realidad social y de las problemáticas de la época. Marie no dudará en adherir a Plataforma y dejará sentada su postura sacando a la luz un trabajo titulado “Psicoanálisis y/o Revolución Social”. Esta alianza es una de las que más críticas le acarreó, llegando incluso a provocar que el resto de miembros fundadores la negaran como una de las creadoras de la APA. Quienes se quedaron dentro de la entidad llegaron a decir de ella que “se había identificado con los adolescentes rebeldes para liderarlos como madre y hacer su propia rebelión adolecente”.2

Sin embargo, Mari se mantuvo firme asegurando tener muy en claro la función de su quehacer. Dirá al respecto: “Quiero subrayar que el psicoanálisis me interesa mucho, pero combato su elitismo y la ideología que le imprimen sus instituciones. Nunca creí que fuese un instrumento para cambiar el mundo. Pero sirve, sin duda, para entender profundamente al ser humano. Como terapia, mejora al paciente y le ayuda a manejarse mejor y a mentirse menos. Debiera conducirlo también a comprender el contexto social en el que está inserto. Esto me lleva a colaborar con todos los que intentan, aunque con modificaciones técnicas, hacerlo accesible a las masas no pudientes”.3

Los miembros de Plataforma en Argentina eran pocos, aunque atravesaban toda la cúspide institucional de la APA: había 4 miembros didactas, un titular, tres adherentes, y varios candidatos. En Noviembre de 1971 este grupo Liderado por Langer renuncia a la APA e IPA, tachados de marxistas, revolucionarios, agitadores del establishment y anarquistas. Paralelamente, surgió otro grupo que tomó el nombre de Documento, liderado por el psicoanalista Fernando Ulloa, quienes también renuncian a la APA y cuyos reclamos eran similares a los de Plataforma, aunque quizás un poco menos politizados.

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Armando Bauleo, Marie Langer, Nicolás Espiro y Marta Hendler, en Madrid.

Al año de romper con la APA Plataforma decidió autodisolverse. De todos modos, los integrantes siguieron militando en la Federación Argentina de Psiquiatría (FAP) que Langer presidió en 1972. Desde esta federación se creó, en alianza con otras asociaciones profesionales, la Coordinadora de Trabajadores de la Salud Mental, entidad dedicada a la formación en el área de la salud que tuvo un gran impacto abriendo una alternativa menos costosa a la formación de los psicoanalista y admitiendo aquellas profesiones que la APA excluía.

Durante 29 largos años Marie Langer tuvo una intensa actividad profesional: fundó la APA y ejerció allí diferentes cargos. Escribió numerosos libros y comunicaciones, entre los que se destacan temas vinculados a la mujer, la psicosomática y los abordajes de grupos terapéuticos, esto último en alianza junto a otros psicoanalistas que como ella intentaban que la terapia analítica sea menos costosa y accesible a más gente. Asimismo, se involucró en la creación de varias instituciones destacadas de la Argentina, desplegó la docencia en varias universidades y se desempeñó como psiquiatra en servicios de psicopatologías de célebres hospitales como el Avellaneda o el Policlínico de Lanús. Paralelamente a todo esto, y como si fuera poco, atendía en consulta privada a una gran cantidad de personas que la demandaba como psicoanalista, llegando en algunos casos a esperar más de 5 años para poder tener una hora de consulta con ella. Como se puede ver, se convirtió en todo un referente en el mundillo psicoanalítico y de la salud mental.

Para este entonces, el escenario mundial había cambiado considerablemente. En Argentina, el país estaba sacudido con diferentes gobiernos militares desde el 66, con los correlativos levantamientos populares y huelgas masivas en las principales ciudades industriales (Cordobazo, Rosariazo).

Más tarde vendrían los golpes de estado que la llevarán a un nuevo exilio, esta vez en México. Allí continuará desplegando una acelerada actividad en la difusión del psicoanálisis, siempre volcada al campo social, ésta vez con jóvenes y exiliados que llegaban de diferentes sectores de la agitada América Latina. Desde allí se trasladará también a Nicaragua donde participó de la Revolución Sandinista.

Marie sobrepasaba los 70 años, aunque relucía una vitalidad y un entusiasmo que la convertían en un ser “atemporal”. Seguía siendo muy delgada, con piel bronceada y resplandeciendo una impecable cabellera blanca, provocando esa fina seducción de aquellas damas que vivieron con la historia y subsistieron para contarla.

WC0WxyP5VZupmaxds3TlKjl72eJkfbmt4t8yenImKBVvK0kTmF0xjctABnaLJIm9Entrados en la década del 80 Marie contrae cáncer de pulmón tras años y años de fumar. Le diagnosticaron 3 meses de vida, lo que la llevó a dejar México para trasladarse a Buenos Aires, donde ya había vuelto el gobierno democrático. Ésta fue la ciudad que eligió para morir.

Quienes la acompañaron, aseguran que incluso en este tiempo tan difícil, Marie Langer no perdió la entereza. Eligió no hacer ningún tratamiento, privilegiando la calidad de vida a la cantidad. Se mantuvo lúcida, coherente y con buen humor durante todo el tiempo que duró la enfermedad, no renunció tampoco a su coquetería.

El psicoanalista Fernando Ulloa fue aquel amigo que Langer eligió para tener largas conversaciones y para ir procesando, por medio de la palabra, su propia muerte. Se despidió poco a poco de su familia y de todos los amigos y colegas, los que la visitaron hasta el final de sus días.

Quienes fueron sus discípulos sostienen que la manera en que Langer murió fue una de sus enseñanzas fundamentales. “Murió con altura y dignidad, atravesando momentos de pérdida de atributos físicos y de deterioro casi como si se tratara de una tarea pedagógica”, más o menos así lo describe el psicoanalista Juan Carlos Volnovich. (Sinay, X. Marie Langer. Psicoanálisis y Militancia. 2008)

Tres años antes de morir, Marie Langer podía expresar: “¿qué hacer con tu trascendencia frente a la seguridad de la muerte, sin más allá? ¿Qué haces con tu ´estar en mundo y para qué´, como dirían los existencialistas, si no encuentras algo que te sobrepase? Para mí y para muchos es estar en la línea de la historia: naces en determinado momento histórico, te incluyes en lo que existió antes de ti, y vives tu ciclo con la historia o en contra de ella. En un momento te toca morir, pero si viviste con la historia mueres con la sensación de quedar incluido en ella, de que vives más allá de tu vida personal y de que aportaste al futuro, aunque sea en mínima medida”4.

Marie Langer murió a los 77 años un 23 de Diciembre de 1987. Enfrentó el único límite ante el cual todo sujeto humano debe irremediablemente claudicar, para quedar inscripta con la historia del psicoanálisis y de la salud mental de Argentina, Latinoamérica y el mundo.

Hasta aquí estas palabras en agradecimiento a esta mujer que se negó a ser una “dama” sin renunciar por ello a su singular femineidad.

Referencias

  • Balán, J. “Cuéntame tu Vida, Una Biografía Colectiva del Psicoanálisis Argentino”, 1991. Ed. Planeta.

  • Freud, S. “Historia del Movimiento Psicoanalítico”, 1914. Ed. Biblioteca Nueva.

  • Langer, M. “Lo que el grupo me dio” en Revista Lo Grupal 2, 1985. Ed. Búsqueda.

  • Langer, M. “Los Obstáculos que tenemos las Mujeres”. Revista Topía. Disponible en:http://www.topia.com.ar/articulos/marie-langer-habla-de-%E2%80%9Clos-obst%C3%A1culos-que-tenemos-las-mujeres.

  • Langer, M, Del Palacio, J., Guinsberg, E. “Memoria, Historia y diálogo psicoanalítico”, 1981. Ed. Folios, México.

  • Langer, M y Otros. “Cuestionamos 1”, 1972. Ed. Garnica.

  • Langer, M y Otros. “Cuestionamos 2”, 1987 Ed.Garnica.

  • Plotkin, M. “Freud en las Pampas”, 2003. Ed. Sudamericana.

  • Sinay, X. “Marie Langer. Psicoanálisis y Militancia”, 2008. Ed. Capital Intelectual.

  • Cuadernillo de Cátedra Asignatura “Historia de la Psicología y el Psicoanálisis en la Argentina”.Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Tucumán, 2009. Compilación de textos a cargo del Prof. Dr. Pablo Vallejo y otros.

Citas

1Escuela de educación secundaria alemana equivalente al liceo.

2 Balán, J. Cuéntame tu Vida, Una Biografía Colectiva del Psicoanálisis Argentino. 1991.

3 Sinay, X. Marie Langer. Psicoanálisis y Militancia. 2008.

4Langer, M, Del Palacio, J., Guinsberg, E. “Memoria, Historia y diálogo psicoanalítico”, 1981. Ed. Folios, México.